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| José Luis Mardones | profile | all galleries >> historia | tree view | thumbnails | slideshow |
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José Luis tenía 59 años cuando le fué diagnosticada la leucemia el día 1 de abril del 2003, cuando fué a urgencias después de semanas de encontrarse cansado. Hacía días que tenía demasiado trabajo, y pensábamos que este era el motivo. Aunque algo no marchaba bien, jamás pensamos que el diagnóstico sería tan terrible: leucemia aguda bifenotípica, es decir, las dos variantes linfoide y mieloide a la vez. La concentración de blastos (células cancerígenas) en sangre era del 50%. La presencia adicional de una modificación genética, la trisomía 13, hizo que los médicos nos dieran un pronóstico muy malo. José Luis ingresó al día siguiente en el Hospital Joan XXIII de Tarragona y empezó el tratamiento con quimioterapia intensiva, para tratar de poner la enfermedad en remisión (eliminar toda célula cancerígena). Su estado de ánimo, su entereza, su esperanza, su alegría al podernos ver un día más, ... fueron increíbles y los recordaremos siempre. Sin duda, éste fué uno de los factores que hizo que pudiera mantener la lucha contra la enfermedad todo el tiempo en que estuvo con nosotros, la ilusión por salir adelante. Intentar transmitir esa actitud es uno de los motivos de esta página: se puede salir de ello, se puede vivir con ello, se puede ser feliz con ello. No os podeis imaginar las relaciones que se establecieron entre nosotros a consecuencia de la enfermedad. Nosotros luchábamos con él, y él luchaba para que no sufrieramos. Si se hubiera hundido en este momento, estamos seguros de que no hubiera salido adelante. | :: | ![]() |
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Después de casi 45 días de tratamiento, él y los médicos lo consiguieron y pudo volver unos días a casa. Nuestra alegría fue inmensa. Sabíamos que esto no significaba la curación, pero era un triunfo increíble. Tuvimos la gran fortuna de que los análisis encontraron que su hermano era compatible 100%, y por tanto, teníamos un donante para el transplante. Gracias a él pudimos albergar la esperanza de una posible curación. Los médicos empezaron a planificar el transplante para cuando acabaran las sesiones de consolidación. Las sesiones de consolidación, que fueron 3 ingresos de unos 10 días, separados por unos días en casa, fueron especialmente duras. Estuvo entonces 2 meses y medio en casa, en uno de aquellos periodos en que estuvo bien, esperando para poder realizarse el transplante en el Hospital Clínic de Barcelona. Desgraciadamente, en un control previo, se le detectó nuevamente la presencia de la enfermedad y el transplante tuvo que posponerse, para intentar ponerlo en remisión de nuevo. Era la primera recaída, que nos sentó como un jarro de agua fría a todos. Él, de nuevo, después de unos días en que estuvo triste, volvió a luchar de nuevo como un valiente. Estuvo un mes ingresado de nuevo en Tarragona, y se volvió a conseguir la remisión completa. | :: |
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| :: | Vino un periodo triste y gris entonces. A consecuencia de las sesiones de quimioterapia, padeció una neumonía y posteriormente se le detectó una infección por hongos en el pulmón, que hizo creer a los médicos durante unos días que se trataba de un cáncer de pulmón.
Al final, después de un mes de tratamiento que no tuvo éxito, José Luis tuvo que pasar por el quirófano y le fué extirpado un segmento del pulmón mediante una lobectomía. Estábamos desesperados, el transplante parecía cada vez más lejos, y cada afección y tratamiento iba minando su cuerpo. Su mente, en cambio, seguía con su actitud ejemplar. Sabía que tenía muy pocas esperanzas, pero que si había alguna, tenía que luchar por ella. Y disfrutar de cada minuto. El transplante estaba preparado para finales de Marzo del 2004. Unos días antes de ingresar, y como una maldición, la leucemia volvió a hacer su aparición. Era la segunda recaida, y los pronósticos se cumplían. Esto nos entristeció muchísimo a todos, ya que sabíamos que cada recaída reducía las posibilidades de que el transplante tuviera éxito. | :: | ![]() |
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A pesar de ello, los médicos decidieron seguir adelante y José Luis ingresó en las cámaras de aislamiento del Hospital Clínic de Barcelona el 22 de marzo del 2004 para un mini-transplante de médula ósea. Es difícil describir la dureza de un tratamiento de estas características. El 17 de abril del 2004, en los días de máximo aislamiento, José Luis tuvo una parada cardio-respiratoria y ingresó en la UVI con un pronóstico extremadamente malo. A pesar del pronóstico, José Luis salió del coma y empezó el período más feliz de todo el tratamiento. Fueron 7 meses de recuperación excepcional, con una calidad de vida extraordinaria, sin rastro de rechazo, infecciones o otros tipos de problemas que suelen tener los transplantados. Sólo por esos 7 meses valió la pena todo el esfuerzo. Desgraciadamente José Luis recayó por tercera vez en octubre del 2004. Se habían agotado los tratamientos posibles, y con ellos la esperanza. Era una cuestión de tiempo. El golpe que esta notícia nos produjo fué tremendo, y él se tambaleó unos días. Pero consiguió de nuevo retomar una entereza y una serenidad especiales. Pasaron 2 meses hasta que llegó el momento de su muerte, y él consiguió despedirse de todos, estar bien con todos, querernos a todos y que nosotros pudieramos quererle. Hablamos y hablamos como siempre lo habíamos hecho, y estuvimos juntos hasta el final. El 23 de diciembre del 2004, finalmente, José Luis murió de una forma tranquila, tal como había querido. Tuvo un derrame cerebral mientras escuchaba un programa de humor en la radio, mientras reía. No sufrió ni se dió cuenta de lo que sucedía. Estuvimos acompañándole en el hospital hasta el momento de su muerte, unas horas más tarde. Tenía 61 años. Lo recordaremos siempre, le querremos siempre, lo añoramos como nunca hubiéramos pensado que lo haríamos. Él nos enseñó a afrontar una prueba terrible de la vida por la que muchos vamos a tener que pasar. Estará para siempre con nosotros. Queremos que sus fotografías hablen por él y que este testimonio de su entereza pueda ayudar a todos los que tienen que enfrentarse a situaciones parecidas. De igual manera, nuestro agradecimiento a todos aquellos que lo ayudaron y cuidaron de mil maneras distintas no puede ser expresado con palabras. A su hermano, a su familia, a sus amigos y especialmente, a todos los médicos y enfermeras de los servicios de Hematología del Hospital Joan XXIII de Tarragona y Hospital Clínic de Barcelona: muchísimas gracias. |
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| Guest | 14-Jun-2010 18:10 | |