"Por las calles se desborda aquel torrente morado;
gimen los pies maltratados,la Fe permanece sorda.
La multitud que lo aborda da marco al rey de los cuadros:
Caídas y descalabros en aquella mar mulata,
y cual velero de plata, andas, lienzo y candelabros.
Una señora morena le ofrece todos sus hijos;
una ciega de ojos fijos pídele Luz Nazarena;
azota una Magdalena su vil cuerpo pecador.
Al paso del Redentor doblan tristes las campanas
“Avancen, avancen hermanas, paso a Nuestro Salvador...”
A Ti, Señor, me consagro,
y de tus perfiles magros venga a nos tu Redención
que nunca negó perdón el Señor de los Milagros".
Al Señor de los Milagros. Nicomedes Santa Cruz.
...
El Cristo Morado pasó por un octubre que no sabe escapar de las tradiciones. Éste fue el última día en que la fe salió a las calles de esta Lima que Nicomedes sabe proferir mulata.