El fútbol elevado a la enésima potencia, desintegrado, primigenio. Sentimientos sobre el verde. Peleadores que asesinan con ráfagas de coraje, combativos. Respirar el balonpié es un arte que se cultiva en la tribuna, en la loza del barrio, en los sueños frustrados de convertirse en una megaestrella, de desarmar cinturas en el viejo continente. El fútbol sabe de universos. Emociones. es epidémico, bacteriano. Estas imágenes narran sus propios dramas, "como mandan los cánones".