El Estadio Nacional alberga no solo la honra y deshonra tan avejentada de un muy polémico "julbol peruano", en palabras de un conocido periodista de apellido mantecoso, sino también las pequeñas velas que iluminan la esperanza de otros tantos deportes que se pierden en el imaginario astro deportivo de la comunidad local, para quienes el fútbol se convierte en santo y seña de su fe católica apostólica y romana.
En esta marisma de fe y entrega ciega, el Kung Fu es uno de esos deportes que se ahoga en la fe futbolera y se reseca en los desiertos del olvido.
Aquí entrego algunas imágenes de alguna incursión breve que realicé en esas instalaciones.
Nota: Las imágenes fueron recopiladas en Octubre del año 2007. salen hoy a la luz por caprichos indeterminados.