La noche es perversa, corrupta, señora del vicio. La noche, ya lo dije antes, es movimiento, caos. Intento usar el capricho de la noche para delimitar las fronteras de mi insensatez, esa que todos experimentamos de cuando en vez; algo que, tomando prestadas palabras del célebre Melcocha, puede llamársele, sin temor a equivocarme: la porquería más rica.
Kobrakai se presentó aquel tercer jueves de enero, un poco para dejar en claro que siempre llegan momentos en los que nos toca contagiarnos de rabia.