De pronto es como si las luces se apagaran y todos dejásemos de existir. Podría escuchar lejano el latido de mi corazón, el ritmo de nuestro vivir, ver y darme cuenta que el tiempo no tiene enjaulados. Movimiento... Avanzar es como un gran castigo divino, apocalíptico, inevitable. Frustración.
El caos de la dinámica, de la luz.
Apocalipsis en el añejo distrito barranquino, en sus conocidos rincones.